
Miguel Calvo Ramos con un retrato de su abuelo, Miguel Calvo Morelló.
—¿Qué le hicieron a su abuelo los que se lo llevaron?
—Le dieron una paliza que le destrozaron los órganos internos. Le hicieron beber una cantidad de aceite de ricino indeterminada que le provocó un fallo orgánico casi de muerte. Mi abuela lo llevó al médico y este le dijo: Señora, ¿Qué me trae aquí un muerto?
Miguel Calvo Ramos (Jerez, 1961) recuerda emocionado los últimos años de vida de su abuelo, Miguel Calvo Morelló (Segorbe, 1897). Cantero de profesión, en Jerez de la Frontera residía pegado al monasterio de la Cartuja, de donde se lo llevan una tarde “para hacerles unas preguntas por un incidente que él había visto en esa carretera”. Por la mañana lo devuelven a su casa; “lo tiran prácticamente muerto en la puerta de casa de mi abuela, Isabel Núñez Morales”. A partir de entonces, Miguel Calvo Morelló, quedó 3 años inmovilizado en una cama hasta que pereció en abril de 1940, a los 40 años de edad.

Acta de defunción de Miguel Calvo Morelló.
“Al principio de la sublevación del 36, al parecer mi abuelo vio algún hecho que le llamó mucho la atención. Él que había estado en la guerra, que había sido un héroe de guerra, comentó lo que había visto en la Venta de la Cartuja y ese mismo día fueron a por él”, narra su nieto Miguel (tercera, de seis generaciones de Miguel Calvo) mientras sujeta el retrato de su abuelo paterno.
Miguel e Isabel tuvieron 9 hijos: Ramona, Pedro, Miguel, Paca, María, Isabel, Antonia, Juan (padre de Miguel C. Ramos) y Pepe, el menor. “El recuerdo que tiene mi padre sobre su padre es prácticamente nulo. Nada, muy poco. Mi padre tenía solo 7 años cuando mi abuelo murió”; todo ello sumado al “mutismo” sobre “el acontecimiento”. Miguel manifiesta que en la familia nunca se ha hablado del tema, “y cuando yo quería interesarme ha sido tarde, porque los autores ya han muerto”. En la familia jamás se mentó al abuelo Miguel, ni el porqué ni el cómo. Solo silencio. ¿Miedo? “Por miedo seguramente, porque antes había un miedo visceral. No se podía ni mencionar nada de la Guerra Civil”.
Comparte que fue su madre, Victoria Ramos, a quién le escuchó por primera vez hablar sobre la historia del abuelo Miguel. “No sé por dónde lo supo, pero ella sabía del acontecimiento”. “También recuerdo que la tía Antonia me dijo que sabía quién era el autor de la muerte del abuelo y que me lo iba a decir, pero enfermó del estómago y murió de manera fulminante. No llegó a decirme nada”, lamenta. “Cuando vi que nadie decía nada del asunto, empecé a buscar por mi cuenta. En el archivo municipal, Cristóbal Orellana me dio muchos informes: partida de nacimiento, defunciones… Pero las fotos de mi abuelo no aparecieron hasta hace unos pocos años”.

Retrato de Miguel Calvo Morelló e Isabel Núñez Morales.

Miguel sujetando el retrato de su abuelo.
Encontró un retrato de su abuelo Miguel, vestido de militar, en casa de un tío lejano que tenía una vaqueriza por Pinosolete, cerca de La Cartuja. “Fue entonces cuando mi padre, que vio aquellas fotos de joven, las volvió a ver 60 años después”, apunta con voz queda. Tras el fallecimiento de Miguel —que en los registros aparecía como anemia perniciosa, “cuando se trató de un homicidio”—, su compañera Isabel Núñez Morales tuvo que liarse la manta a la cabeza para mantener a sus 9 hijos. Trabajó como limpiadora y cocinera. Y se entiende que sus hijos también tuvieron que empezar a trabajar desde muy jóvenes. “Mi padre empezó a trabajar en la bodega Domecq con 14 años”, señala su hijo. “Su hermano José, y Pedro, el mayor, también trabajaron allí”.
Lo poquito que le dijo su padre Juan a Miguel sobre su abuelo, es que era “muy buen profesional trabajando de cantero”. Miguel Calvo Morelló no estaba vinculado a ningún sindicato. “Tenía tantos hijos que no le daría tiempo a prácticamente nada”, insiste. Su nieto se personó en su localidad natal, en Segorbe (Castellón, Valencia) para seguir tirando del hilo. Sin embargo, el archivo municipal fue quemado en el año 35, sin dejar huella de los primeros años de su abuelo.
—¿Por quién buscas la memoria de tu abuelo Miguel?
—Por mí mismo y por mi padre. Porque mi padre, que no había visto la foto esa… fue un momento de satisfacción para él.
—¿Una palabra que resuma todo este proceso de recuperación de su historia?
—Impotencia. No sabía dónde buscar. Si yo tuviera más fuentes, más información, yo seguiría buscando, pero…
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