Investigación, Testimonios

MIGUEL ROSA JIMÉNEZ Y ISABEL PAZ JIMÉNEZ

26 Feb , 2026  

ISABEL ROSA DÍAZ busca el cuerpo de sus abuelos MIGUEL ROSA JIMÉNEZ Y ISABEL PAZ JIMÉNEZ.

“Me siento muy orgullosa porque he resucitado a mis abuelos. Estaban completamente en el olvido. Han pasado años sin que nadie hablara de ellos, y ahora mi abuela va a aparecer en un libro sobre la memoria de las mujeres ferroviarias”. Estas son las palabras de Isabel Rosa Díaz (Maribel), (Córdoba, 1965) recordando la vida de sus abuelos paternos, Miguel Rosa Jiménez e Isabel Paz Jiménez. Ambos nacieron a finales del siglo XIX o principios del XX en la provincia de Córdoba.

Miguel Rosa Jiménez era ferroviario y estuvo destinado en Jerez, donde murió en 1941 con 45 años. Su nieta Isabel empezó en 2011 a investigar, tras casi toda una vida sin saber nada de sus abuelos. Fue a raíz de la lectura de un libro, Genocidio franquista en la provincia de Córdoba, cuando comenzo este proceso reparador. “Encontré el nombre de tres personas fusiladas, y entre ellas vi el nombre de la que pensé podía tratarse de mi abuela. Fue entonces cuando llamé a mi madre y le pregunté su nombre completo, que hasta ese momento no lo sabía”. Esta casualidad llevó a Maribel a querer indagar, e iniciar un camino que la llevó a ponerse en contacto con Amaro de la Calle, de la Asociación de Memoria Histórica de Jerez, y con Miguel Muñoz, historiador de los ferrocarriles. Con su ayuda, e impulsada por un gran afán de justicia y dignidad, ha ido componiendo el puzzle de sus orígenes.

Miguel Rosa Jiménez pertenecía a la CNT y al partido socialista, sin embargo, todos los indicios oficiales de su muerte apuntan a un fallecimiento por enfermedad. Hay un extenso parte médico que relata su proceso. “Mi abuelo tiene un accidente laboral, pero determinan que no necesita baja. Él intentó solicitarla alegando que se encontraba mal, insistió para que reconocieran su accidente”, explica Maribel. El historiador de ferrocarriles, experto en la materia, observó que su abuelo podía ser alguien que “incomodó mucho por reclamar sus derechos”. En su documentación han encontrado los exámenes de su abuelo para ascender en el sistema ferroviario, lo que sugiere que debía ser “una persona ambiciosa”. Se le abrió un expediente por “pertenencia a la CNT” , y a su abuela por ser “adicta a la causa”. ​​

La sensación que tiene Maribel es de incredulidad, pues no le parece que realmente muriera por enfermedad. Además, descubrió en su partida de defunción el nombre de otros compañeros de trabajo, un dato que le causa extrañeza, ¿por qué iba a aparecer el nombre de otras personas?. Maribel pidió el certificado de defunción en el Ayuntamiento de Jerez y le dijeron que estaba en la fosa común del cementerio de Santo Domingo. También sabe que le oficiaron una misa en la desaparecida Iglesia de San Enrique y Santa Teresa, parroquia de Caulina, en la zona de la Granja. “Es un patrón que se repite. Para recuperar el cuerpo tenías que firmar el certificado reconociendo que había muerto por enfermedad”, afirma.

Isabel Paz Jiménez, su abuela, era también ferroviaria, trabajaba como guardagujas. Vuelve a Bélmez cuando muere su marido y fallece a los pocos meses, también en el 41, y también por supuesta enfermedad. “Mi padre contaba que vio cómo a su madre la echaron muerta en un camión”, explica Maribel, que a la vez se pregunta, ¿por qué iban a echarla a un camión junto a otros muertos?. Muchas preguntas y dudas le rondan la cabeza. En este momento, Eugenio Rosa Paz, padre de Isabel, se queda huérfano con 9 años. Su hermano Miguel Rosa Paz, tío paterno de Maribel, también falleció. “Mi padre contaba llorando que a su hermano lo obligaron a comer pájaros, que fue a cogerlos para darles de comer en las Navidades y ya nunca regresó”.

Maribel piensa que estas muertes, envueltas en dudas, violencia y silencio, generan una herida profunda en las generaciones posteriores, dejando a su paso miseria y pobreza. “No sabéis lo que es una guerra, no sabéis lo que es el hambre”, exclamaba su padre cuando sus hijos dejaban comida en el plato. “Recuerdo que mi padre tenía un amplio conocimiento sobre plantas medicinales, sabía reconocer lo que se podía comer y lo que no. Esto viene de una época muy dura en la que convivían con animales y tenían que buscar comida”, relata.

Maribel siente “satisfacción por honrar su memoria”, pero también frustración por la falta de información. “En mi casa nunca se ha hablado de mi abuelo, todo lo he descubierto yo investigando. Cuando preguntaba, había un silencio atronador”, afirma. Esta nieta ha seguido su propia corazonada por indagar en sus orígenes, por conocer la verdad y por “resucitar” a sus abuelos del olvido.

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