Investigación, Testimonios

JOSÉ GÓMEZ RODRÍGUEZ

20 Feb , 2026  

JOSÉ GÓMEZ SÁNCHEZ busca a su abuelo paterno, JOSÉ GÓMEZ RODRÍGUEZ.

José (Pepe) Gómez Sánchez. (Bornos, 1964).

“Una madrugada de ese verano de agosto, unos falangistas y el municipal del pueblo llegaron a las 3 ó 4 de la mañana a su casa. Y se lo llevaron a la cárcel del pueblo. Allí estuvo tres días —eso sí me lo contó mi padre— que mi abuela le tuvo que llevar el colchón porque allí estaban amontonados. Le estuvo llevando comida, le llevó ropa…, y al tercer día ya le dijeron: Mira, ya no vengas más que tu marido ya no está aquí. Y hasta hoy”. Así narra José Gómez Sánchez (Bornos, 1964) los últimos días de vida de su abuelo paterno, José Gómez Rodríguez, desaparecido por el régimen franquista junto a sus dos hermanos: Domingo y Manuel.

José Gómez Rodríguez, natural de Bornos, trabajaba como jornalero en diversas fincas del pueblo y militaba en el sindicato de la Federación de Trabajadores de la Tierra de UGT, igual que sus dos hermanos. En la localidad de Bornos, al menos el 77% de los hombres y mujeres asesinados fueron jornaleros; habiéndose contabilizado 113 hombres y 3 mujeres fusiladas por las fuerzas franquistas.

José tuvo cuatro hijos con Concepción Pinto Ramírez: Domingo, José, María y Rosario. Cuando José Gómez Rodríguez desaparece, su segundo hijo, padre de José, tan solo tenía 5 años de edad. “Mi abuela se queda con cuatro niños; la chica, mi tía Rosario, tenía unos pocos meses. Y el mayor, Domingo, siete.
Imagínate el cuadro de una mujer con cuatro hijos… Y las necesidades que se pasaban en el pueblo. Es que había hambre. Es que había hambre”, llora José.

“Mi abuela tuvo que rogarle a un conocido, que conocía a un terrateniente, para que se llevara a los dos mayores: a mi tío Domingo y a mi padre, porque no tenía para darles de comer; ni siquiera los comedores de auxilio social que empezaron a montar… Mi abuela tuvo suerte, porque si no, yo creo que mi padre no sobrevive”. No obstante, su padre José y su tío Domingo solo recibieron comida y cama, porque allí, en el cortijo que les dio cobijo, estuvieron “en plan esclavo: no le daban ropa ni nada, y la comida era escasa”. Ambos no pudieron ir al colegio y aprendieron a leer más adelante, ya de mayores.

“Del tema del cortijo sí me hablaba mi padre, pero de mi abuelo… Yo creo que tendría ya más de 40 años cuando empiezo a hablar con él de estos temas. Pero claro, mi padre era muy pequeño y no… Tenía unos recuerdos vagos, ¿no? Entonces… (Silencio). Y a él tampoco le gustaba hablar del tema”, se emociona José. “Mucho miedo y silencio” se expandió por toda la provincia de Cádiz tras el Golpe de Estado de 1936. “Y yo hablaba con él porque de alguna forma, le metía los dedos. Le decía: Papá, esto no, fue esto… Pero claro, yo creo que el trauma era tremendo”, asegura.

—Para ti, ¿cómo ha sido la vida de tu padre?
—Pues…, no solo la de mi padre, yo creo que a esa generación se la cargaron. A
esa generación la destrozaron.
—Y de ahí venimos.
—Sí. No es solo la pérdida de José, sino también de los tíos, de toda la familia ahí
en el pueblo…

Si bien su padre, José Gómez Pinto, falleció en 2021 con el trauma de la desaparición de su padre, José Gómez Rodríguez, el nieto y heredero de la familia Gómez, José Gómez Sánchez, cuenta otro hecho traumático en su familia: la trágica muerte en soledad de su bisabuela paterna, la madre de José, Domingo y Manuel Gómez Rodríguez.

“Cuando matan a sus hijos, por rojos, la mujer se queda sola porque era viuda. Entonces, al poco tiempo, yo no sé si al año de que le mataran a sus hijos, de la misma pena que tendría, se muere. Y mi padre me contó que se murió en la casa sola y nadie en el pueblo se atrevía a entrar a sacar su cadáver. Pero había que sacarla, ¿no? Y fue gracias al cura, que tuvo ese gesto de decir: Bueno, esa mujer no se puede quedar ahí, hay que sacarla. Entonces, fue el cura el que habló con los que mandaban en el pueblo y gracias a él pudieron darle sepultura”, narra.

José (Pepe) Gómez Sánchez nos narra la historia de su abuelo paterno, José Gómez Rodríguez.

El nieto de José Gómez Rodríguez, se encuentra hoy estudiando el grado de Historia en la UNED. “Siempre me ha atraído el tema de qué pasó en España, tanto en la República, como después: el Golpe de Estado, la Guerra Civil…”, señala. Lleva años investigando, intentando tirar del hilo de la memoria para recabar toda información posible sobre su abuelo paterno. “Y es ahora, cuando me he jubilado, cuando le voy a dedicar más tiempo, a ver si consigo encontrar algún cabo del que tirar”, enlaza.

“Creo que hay ningún pueblo en la Sierra con la misma situación que Bornos. Han aparecido fosas en El Bosque, en Benamahoma, en Grazalema, en Villamartín…, pero en Bornos no. Hay un mutismo en el pueblo. Y claro, la generación de mi padre está muriendo ya; ya quedan pocos, pero los que eran un poquito más anteriores a ellos: ya no queda ninguno. Esos testimonios se han perdido”, denuncia José, quien lo único que quiere saber es “la verdad de lo que pasó”.

“Ya que no se puede hacer justicia legal, por lo menos: justicia de memoria. O sea, recuperar lo que realmente pasó, sencillamente, sin ánimo de ajustar cuentas ni de… ni de… No sé. Ni de odiar a nadie en particular, ¿no? Sino que se sepa realmente que eso es uno de los grandes dramas de este país, que se ha ocultado la historia”, reclama José. “Y ahora lo estamos viendo, ahora lo estamos pagando con el resurgimiento de la ultraderecha y del fascismo. ¿Por qué? Porque como otros países en Europa hicieron su revisión de su etapa de fascismo, España no lo ha hecho. España enterró todo eso. Lo cubrió con una alfombra de olvido. Y eso ha sido un error. Y yo creo que lo vamos a pagar. Vamos, de hecho lo estamos pagando. Porque yo escucho a la juventud de veintitantos y te llevas a las manos a la cabeza. A mí me produce, no sé, primero, una decepción tremenda, y segundo, me preocupa”, termina.

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