Investigación, Testimonios

FERNANDO PORRÚA SCOTT

25 Feb , 2026  

JESÚS PALOMO RODRÍGUEZ busca el cuerpo de FERNANDO PORRÚA SCOTT.

Jesús Palomo Rodríguez.

Fernando Porrúa Scott fue fusilado por las fuerzas franquistas el 10 de agosto de 1936, a sus 28 años de edad. Porrúa era natural de Arcos de la Frontera. Se mudó a Jerez en el año 1914. En el 30, vivió en la barriada de Torresoto, y luego, en el número 26 de la calle Vicario. Cerrajero municipal de profesión, fue un reconocido sindicalista de la CNT, perteneciente también a la FAI (Federación Anarquista Ibérica). “Y creo que ese fue el motivo por el cual lo mataron”, destaca Jesús Palomo Rodríguez, a quien su primo Enrique Roldán Rodríguez, en su lecho de muerte, le encargó continuar con la investigación sobre la historia de Fernando.

“No tenemos apellidos en común, porque no somos familia de sangre. Fernando Porrúa Scott era el cuñado de mi abuelo Sebastián Rodríguez Romero. Y Enrique, que en paz descanse, y yo, somo primos maternos”, apunta Jesús, quien lamenta no poder aportar muchos más datos: “No puedo añadir más porque en casa había una desmemoria que era muy común en muchos hogares”.

“He estado indagando en los últimos meses… Y encontré un testimonio de que había una partida, que después de ejecutarlo, se llevaron su cuerpo a El Gastor, para enterrarlo en fosas comunes. Pero es una posibilidad, no es una certeza. No sabemos dónde está”, comparte. “Todo aquello se tapó porque no hubo juicio, ni sentencia. Todo esto está silenciado”, agrega.

—¿Sabes algo de cómo era él? No sé si tu primo llegó a…
—Es que yo llego muy tarde a esta historia.

De lo poco que conoce, dice que la familia Porrúa se marchó de Jerez. “Fue tan grande el choque que tuvieron que sufrir por el asesinato de Fernando, que se fueron de inmediato de aquí”. Si hoy Jesús cuenta lo poquito que sabe sobre la historia de Fernando Porrúa Scott, es para “que se sepa lo que pasó aquí”. Además, admira el perfil contestatario del joven Fernando: “Con 28 años, queriendo oponerse al movimiento totalitario que venía…”, expresa con orgullo.

“Que el ejemplo de Fernando sirva también para que la desmemoria no continúe. Que salga a flote, que nos reciclemos todos en esta sociedad que necesita saber. Y saber, es saber qué pasó; sin tener ningún tipo de inquina, como ellos. Pero que por lo menos la historia se sepa. Y que los jóvenes tengan una mínima conciencia de que pasó algo que no se puede volver a repetir. Que no generemos más odio en esta sociedad en democracia —con sus defectos—, pero democracia”, termina.

Jesús Palomo Rodríguez sostiene el libro »El País de la desmemoria» de Juan Miguel Baquero.

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