
José Antonio de los Ríos (Jerez, 1967).
Félix Patiño Cárdenas (Jerez, 1892), trabajó, al igual que tantos otros jerezanos en aquella época, como arrumbador en las bodegas de Sandeman. Fue también secretario del sindicato de arrumbadores, que estaba asociado a la CNT. “Fue un sindicalista, un representante de los trabajadores, pero no tuvo ningún vínculo directo con la política”, cuenta su sobrino, José Antonio de los Ríos (Jerez, 1967).
Félix Patiño Cárdenas estuvo casado con Josefa de los Ríos, también jerezana, y juntos vivieron en la calle Conocedores 22, en el barrio de San Pedro. Según reza en su documentación “en el año 1934 fue detenido con motivo de la huelga revolucionaria”.
“Esta persona desapareció por la represión de aquellos tristes años”, relata su sobrino-nieto. Él conoce su historia a través de su padre, Félix de los Ríos, que fue criado por su tía Josefa de los Ríos, la viuda de Félix. “Algo común en aquellos tiempos, donde en familias numerosas a veces los niños eran cuidados por otros familiares, aunque vivieran en la misma casa de vecinos”.
Los datos que han llegado hasta él son pocos, ya que su padre no llegó a conocerlo, aunque recientemente, a través del investigador Antonio Vidal, ha recabado información y hasta una foto que observa con curiosidad. “De niño escuchaba a mi padre hablar de Félix Patiño. Él empezó a vivir con su tía, y ella le contaba cosas. De hecho mi padre se llamaba Félix por su tío fallecido”. Más allá de este vínculo, el padre de José Antonio no pudo compartir más detalles sobre su vida o su persona. “Él no contaba mucho, solo sabía que se lo llevaron y que lo fusilarían”, afirma su sobrino. “Cuando él nace en el 38, él ya había desaparecido”. No hubo sentencia, ni se sabe dónde está su cuerpo.

José Antonio señala el nombre de su tío abuelo Félix en el Memorial del parque del Retiro.
José Antonio intuye que Josefa de los Ríos sería una mujer “fuerte y luchadora”, que se negó a reconocer ante las autoridades la muerte de su marido. “Ella sería una mujer con mucho orgullo, siempre decía que ella no había visto a su marido muerto, y que no iba a firmar su muerte. Era para su beneficio, para cobrar una pensión, pero a ella no le importaba”. Josefa trabajó para la casa de los Ruiz Mateos en la calle Porvera, “una mujer valiente que salió sola adelante”. José Antonio también recuerda el cariño de su padre hacia su tía, apodada ‘la chacha’, y el orgullo con el que hablaba de ella.
José Antonio explica, ante la ausencia de información sobre su tío político, que “por aquel entonces la gente se dedicaba a trabajar y a sacar su vida adelante. No se compartían ideas que fueran comprometidas. Nunca he escuchado a mi padre hablar de política, jamás. No he escuchado nunca una conversación de política en mi entorno. Se dedicaban a trabajar y a criar, era una manera de evitar problemas. Mi padre nunca manifestó deseo de venganza o investigación”.
En la actualidad, José Antonio, que se define como un “curioso de la historia”, sí ha podido indagar más, especialmente por la información documental que le ha otorgado Antonio Vidal, y considera que es positivo recuperar las historias de estas personas desaparecidas y fusiladas. “Cuando descubrí su nombre en el memorial me emocioné. Está bien que todas estas personas que vivieron y sintieron se les reconozca que dieron sus vidas. Tuvieron un papel que no gustó al régimen franquista”. Con respecto a su repercusión en la sociedad actual, considera que “debemos saber que esto no se puede volver a repetir”. “No creo que con nuestro armazón jurídico suceda. Lo que pido es que cada una piense y vote lo que quiera pero que, ante todo, nos respetemos y convivamos”, concluye.

Retrato de Felix Patiño Cárdenas.
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